Nicolasa Quintreman


Cuando en el verano los chilenos llegamos a los lagos y ríos del sur, nuestro impulso es zambullirnos en ellos.Algunos no tardarán en equiparse con lanchas a motor, motos de agua y tablas deslizantes; otros verán oportunidades de negocio y construirán costaneras, playas artificiales y edificios para vender a buen precio.
Unidos bajo los mismos predicamentos marchamos hacia el sur, con una pobre mirada del mundo que no tardamos en convertir en imperio. El mundo – creemos – es como lo vemos, y lo que se ve son los espejos de agua, cascadas y torrentes fluviales.