El colegio debe sacar provecho de la contingencia para enseñar


Acontecimientos locales como las lluvias del norte, además de otros extranjeros como el terremoto de Nepal, ayudan a volver más reales conceptos relacionados con la historia o la ética.

Según datos recopilados por el Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación de la Universidad Alberto Hurtado, los profesores sacan poco provecho de las fotos y videos como una fuente de aprendizaje. En vez de generar conocimiento y reflexión a partir de imágenes transmitidas en distintos medios de comunicación, lo que suele ocurrir es que terminan siendo usadas como apoyo de clases expositivas.

La situación no parece ser muy distinta en Estados Unidos, lugar desde donde Michael Gonchar hace un llamado a utilizar estos recursos para dar contexto y generar más discusiones entre los escolares. Como uno de los editores de The Learning Network -el blog de educación del diario The New York Times-, el profesor explica en su última columna lo útil que puede ser aprovechar las noticias del terremoto de Nepal para enseñar de todo un poco.

Entre sus recomendaciones, por ejemplo, está buscar videos del país antes de la tragedia del 25 de abril (hay muchos en sitios como YouTube, además del mismo NYT) para generar diálogos dentro de la sala de clases: dónde se ubica Nepal, qué religiones conviven ahí, de qué forma se relaciona con el país en que se reside o qué lo hace tan vulnerable a los sismos.

Esta primera conversación puede ir graduándose según edades. Mientras los más chicos pueden discutir cuáles eran los atractivos turísticos del lugar, con alumnos más grandes se pueden tocar temas que requieran de mayor investigación. “La nación de 27 millones de personas sufrió de desorden político y económico mucho antes de que el poderoso terremoto destrozara edificios y vidas”, escribe Gonchar como ejemplo de la forma de tocar en clases de Historia y Geografía tópicos ligados a la guerra civil (que Nepal vivió hasta el año 2006) o la falta de una Constitución.

“La contingencia es una excelente estrategia para desarrollar en los niños la capacidad de pensar de manera colaborativa sobre su realidad y la de otros. Quizás una de las grandes debilidades que tienen las escuelas de Chile es que importa mucho el contenido del currículum, lo que hace que muchas veces se excluya lo que pasa de la puerta para afuera”, cree Viviana Galdames, académica de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado, quien lanzó una guía con sugerencias de actividades para la acogida de estudiantes después del terremoto de 2010.

Orientada a la educación básica, entre otras cosas recomendaba actividades como preparar un conjunto de tarjetas con emociones escritas en ellas. A medida que los alumnos iban sacando palabras -generosidad o rabia, entre otras- se pedía proponer un ejemplo en el que esa actitud se había reflejado en sus experiencias de los últimos días.

“Mirar la contingencia global muchas veces se deja de lado porque se tiende a asociar a cosas negativas. Pero no tiene por qué ser así; con los escolares se puede discutir sobre resiliencia y colaboración”, plantea Galdames.

Justamente, la recomendación del especialista estadounidense es aprovechar el contexto del terremoto para discutir el esfuerzo que las personas hacen por recuperarse y la forma en que otros contribuyen en esta tarea.

A los alumnos que les gusta la tecnología se les puede pedir armar un proyecto enfocado en identificar de qué forma han aportado empresas como Facebook o Google, mientras que a los asiduos a la moda, averiguar cómo ha ayudado esta industria a juntar dinero, sugiere.

“En Chile lo mismo se puede hacer pensando en tragedias como las del norte o del Calbuco, discutiendo con imágenes o videos temas que van desde geografía al bienestar de las personas”, cree Viviana Galdames.

En un país donde las catástrofes naturales son noticia, también se sugiere aprovechar estas instancias para recordar métodos de evacuación seguros en caso de siniestros.

Fuente: [http://www.economiaynegocios.cl/]