TV pública: renovar y revivir su rol en las pantallas nacionales


Cuando asumió su cargo como nueva directora ejecutiva de Televisión Nacional de Chile, Carmen Gloria López dio un discurso en el auditorio del canal frente a unos 250 trabajadores. En este, planteó los desafíos que como canal público le corresponde asumir a TVN. “Los desafíos de la televisión pública consisten en responder creativamente a estas preguntas: ¿cómo vamos a servir a este país? ¿Qué vamos a hacer para que Chile sea un país mejor? Más equitativo, más justo, más transparente, más respetuoso, más solidario, más honesto, más inclusivo, más unido”, dijo haciendo hincapié en el espíritu que le parece que debería motivar a ese canal.

Y continuó, esta vez refiriéndose a los desafíos que traerán consigo los últimos cambios que ha vivido esa industria: “¿Cómo vamos a aportar a la industria televisiva? ¿Cómo nos insertaremos en la discusión sobre el futuro tecnológico? ¿Cómo podemos atender de la mejor manera a todos los chilenos que están allá afuera? ¿Cómo nos hacemos cargo de atender las necesidades e intereses de nuestros jóvenes y de nuestros niños? ¿A través de qué plataformas? ¿Cómo asumimos los nuevos modos de acceder a la información y al esparcimiento que tienen nuestros potenciales públicos? ¿Tenemos una pantalla que refleje de manera fidedigna la pluralidad y diversidad del país en que vivimos?”.

El diagnóstico de ejecutivos y de especialistas en torno a los actuales retos de la televisión pública en Chile es bastante coincidente y corre justamente por los dos carriles propuestos por López. El primero tiene que ver con la necesidad de traer de vuelta el espíritu que debería motivar a la televisión pública, que tiene que ver con el pluralismo, el interés público, el acceso a cultura, información y entretención de calidad, y con la necesidad de entender a la audiencia como ciudadanos, más que como consumidores.

En ese sentido, el presidente del directorio de TVN, Ricardo Solari, dice: “El desafío principal es poder hacerse cargo de una agenda pluralista, donde estén incluidas las conversaciones que están teniendo los chilenos, los desafíos del país”.

Y Antonio Leal, miembro del directorio del canal, está de acuerdo: “Necesitamos una TV pública que sea escenario del diálogo intercultural, que tenga programas que inviten al debate y a la reflexión, y que amplíe el relato para la construcción de más ciudadanía, democracia y participación. Esto no se logra en TVN hoy y por eso necesitamos cambios en su misión, definida hace 22 años”.

El otro carril tiene que ver con la necesidad de ponerse al día con los cambios que traerá consigo la televisión digital. Y eso redunda específicamente en la programación trasmitida por TVN. Así lo explica Valerio Fuenzalida, académico de la Universidad Católica y experto en televisión pública: “Esto vuelve obsoleto el actual modelo de contenidos, que mezcla noticias, entretención, deportes, ficción, todo como parte de una misma carbonada. El digital es un modelo segmentado y las audiencias ya lo conocen por el cable, saben que es un modelo a la carta. Por eso los niños se han ido a la televisión de pago; porque hay una crisis de la televisión infantil en los canales abiertos”.

Fernando Acuña, académico de la misma casa de estudios y especialista en el tema, coincide con ese diagnóstico: “Actualmente la TV pública no tiene ni área infantil, ni gerencia de regiones, ni área deportiva, por eso perdió por paliza en las transmisiones del mundial. Es urgente que se incluyan esos contenidos”.

Solari se hace cargo de esos desafíos: “Estamos preparándonos para asumir la transmisión en digital y para implementar la señal cultural/educativa. Por el momento no hay decisiones al respecto que dar a conocer, pero tendremos novedades a corto plazo”.

Con su “informar, educar y entretener” como misión, la BBC de Londres es el modelo de televisión pública por excelencia. Se financia principalmente gracias a un impuesto de alrededor de 135 mil pesos, que deben pagar anualmente las casas que reciben la señal de televisión. La cadena tiene 10 canales segmentados y libres de publicidad, que muestran películas, documentales, programación juvenil e infantil, noticias y las sesiones del Parlamento.

En Estados Unidos, el rol de televisión pública lo cumple la PBS, una red de 354 estaciones, que se financia con aportes del gobierno, fundaciones, corporaciones, ciudadanos y cuotas de los canales miembros. Tiene un alto contenido cultural y local, debido a la forma en que se gestiona: cada canal es operado por organizaciones sin fines de lucro, autoridades o universidades de la ciudad en la que tiene licencia para trasmitir.