Michael Rezendes, Periodista ganador del Pulitzer y ganador del Oscar, por la pelicula Spotlight. Llega a Santiago para entregar el Premio Periodismo de Excelencia de la UAH.


Fuente: Revista Qué Pasa.

“La democracia no puede funcionar sin buen periodismo”
 

Michael Rezendes fue uno de los periodistas que denunciaron a la Iglesia Católica de Boston por el encubrimiento de abusos sexuales contra menores cometidos por sacerdotes. Una investigación hecha a pulso que le valió el Pulitzer y, años más tarde, el premio Oscar a la película Spotlight. La próxima semana llega a Santiago para entregar el Premio Periodismo de Excelencia de la UAH. 

Aunque no se parece físicamente, el Michael Rezendes de la vida real tiene el mismo modo amable y cercano que el Michael Rezendes interpretado por Mark Ruffalo en Spotlight, reciente ganadora del Oscar como Mejor Película.

Para conversar con nosotros vía Skype pidió prestada una oficina más silenciosa, lejos del ruido de la redacción del Boston Globe, en medio de la cual funciona ahora el equipo de investigación que da nombre al film. En el año 2001, cuando iniciaron las investigaciones sobre abusos sexuales en contra de menores por parte de sacerdotes, y el consiguiente encubrimiento del obispo de Boston, trabajaban en una oficina propia. Y eran apenas cuatro periodistas. Ahora son seis. No muchos más, pero para Rezendes es un síntoma inequívoco de buena salud.

Nació en Bangor, Maine, y después de estudiar en la Universidad de Boston y el American Film Institute de Los Angeles se puso a trabajar para un periódico activista del este de Boston, que luchaba contra la expansión del aeropuerto Logan hacia uno de los barrios pobres de la ciudad. Después estuvo en el Boston Phoenix, un periódico alternativo; el San Jose Mercury News y el Washington Post, para finalmente ser contratado como jefe de la sección de noticias municipales. Al poco tiempo se integró al equipo deSpotlight, nacido a comienzos de los años 70, inspirado en el Insight Team del Times de Londres. Allí ha sido pieza clave en innumerables investigaciones, varias de las cuales le han valido premios Pulitzer. La que se hizo película es una de ellas, por supuesto.

Viene a Chile la próxima semana como invitado internacional de la entrega del Premio Periodismo de Excelencia de la Universidad Alberto Hurtado.

—¿Qué hizo posible para ustedes destapar este escándalo de abusos en Boston?

—Lo primero fue la llegada de Marty Baron como nuevo editor del Globe. Era un afuerino y no tenía relación con la cultura católico-irlandesa tan propia de Boston. Acá existía un hábito de trato deferente hacia la Iglesia Católica. El hecho de que él viniera del estado de Florida también es un factor importante. En los Estados Unidos la disponibilidad de registros públicos varía entre estados. En Massachusetts tenemos un sistema donde es muy difícil obtener información pública, la mayoría de las veces. Florida probablemente tiene la mejor ley de información pública en el país (Sunshine Law). Así que Marty no estaba acostumbrado a situaciones en que la información estuviera escondida o protegida por decisión judicial. En su primer día de trabajo en el Globe (lo que es muy elocuente), leyó una columna de Eileen McNamara, también del Globe, acerca de una demanda de las víctimas de un sacerdote llamado John Geoghan, acusado de pedofilia. Ahí decía que los registros del caso estaban sellados por decisión de un juez, así que la verdad probablemente nunca se conocería. Para Marty eso fue una bandera roja. Él es un extraordinario periodista, con valores impecables, y nos dijo que nuestra tarea como periodistas era encontrar la verdad y no simplemente decir que la verdad posiblemente nunca salga a la luz… eso es inaceptable. Así que nos instruyó para que exploráramos la idea de revertir la confidencialidad del caso. Ese fue el primer paso significativo. Al mismo tiempo pidió al equipo de Spotlight que empezara a indagar en el caso del padre John Geoghan, lo que hicimos de inmediato.

—Cuando Marty Baron les dijo eso, ¿cómo se sintieron? Porque tal vez es algo que ustedes tendrían que haber hecho hacía rato…

—Tal vez… La verdad es que estábamos recién armados como equipo, no nos conocíamos muy bien, sólo habíamos hecho un proyecto juntos, acerca de una compañía que había construido unas viviendas de lujo que no quedaron muy bien… Nuestro objetivo era hacer cosas que el antiguo equipo de Spotlight no había hecho. Ellos tenían un historial de investigaciones sobre la mafia y la corrupción en el gobierno. Queríamos hacer algo distinto, por eso que investigamos a una empresa privada. Entonces, cuando Marty nos propone investigar a la Iglesia Católica, nos interesó de inmediato. También nos tomó por sorpresa, porque la Iglesia era la institución más poderosa de Boston y del estado de Massachusetts. Nos sentimos intrigados a partir de la idea de mirar a una institución como esa. Además, para mí estaba muy claro que había habido una serie de escándalos de abusos sexuales por parte de sacerdotes. Hay que recordar que el equipo de Spotlight no descubrió la existencia de abusos sexuales en la Iglesia ni de cerca: ya había un caso enorme en Louisiana, otro en Texas, y otro diez años antes aquí mismo en Massachusetts, en la diócesis de Fall River, donde hubo un cura llamado John Porter que abusó de más de cien niños. El Globe también publicó eso en su minuto. Yo pensé: parece haber una epidemia en todo el país, y sería interesante mirarlo en detalle.

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