Manuel Rojas: Un escritor molesto para un Chile indolente


Fuente: RadioUChile

Como buen anarquista, Manuel Rojas ni se habría molestado con los estudiantes que no asistieron a la presentación de su libro en la Universidad Alberto Hurtado. Los alumnos estaban en paro y no se enteraron de la publicación como tampoco que hasta allí llegó la hija del autor, Paz Rojas, para leer un texto íntimo y sensible sobre la publicación del libro que simplemente ha titulado la editorial ligada a esa casa de estudios, Manuel Rojas. Cuentos.

La figura de Manuel Rojas crece ante nuestros ojos en boca de los estudiosos de su obra y de su propia hija, quien comparte la experiencia de haberlo tenido como padre y cómplice del proceso escritural, cuando era el mismo Rojas, tempranamente viudo, quien alimentó a sus tres hijos a punta de lectura de los clásicos y de su propia obra

Que no se piense que se trata de una antología más sobre el trabajo de uno de los más grandes escritores chilenos de todos los tiempos. El libro que conmemora los 40 años de la publicación original de esta obra, que se hiciera Buenos Aires por la editorial Sudamericana, se enmarca además dentro de los múltiples homenajes que recibirá en los 120 años de su nacimiento. Muchas actividades, pero no todas las que merece Manuel Rojas, cuando habiendo sido elegido por la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores como el personaje representativo de nuestra literatura fuera de Chile para este 2016, fue cambiado por el poeta Gonzalo Rojas, el Premio Cervantes. Un trueque que dejó más tranquilas a las autoridades cuando la literatura de Manuel Rojas resulta molesta y demasiado comprometida con el pueblo y sus penurias en tiempos preelectorales. Una molestia que también compromete a medios de circulación nacional que no están disponibles a darle relevancia a un escritor cuya obra retrata al Chile inequitativo del siglo XX pero que mantiene, a pesar de la modernidad, el desajuste social y económico en el siglo XXI.

Esta antología contiene 28 de los 32 cuentos que escribió Manuel Rojas entre sus 26 y 32 años, hasta cuando tomaría a la novela como género esencial. Pero no se trata de una reedición más, ya que fue la consecuencia de una investigación en humanidades que encabezó el académico Ignacio Álvarez en la que junto a su equipo de especialistas se encargaron de cotejar las hasta seis versiones publicadas de cada uno de estos cuentos, lo que implica un esfuerzo inusual en estas lides, cuando lo habitual y más económico es lisa y llanamente publicar sin más. He aquí, entonces, la importancia de este trabajo y que el académico de la Universidad de Chile manifestó con gran sentido político: las investigaciones en humanidades son invisibles cuando se habla de ciencias en Chile y no han tenido tampoco la posibilidad de discutirse a partir de un Ministerio de la Ciencia. Gran inquietud nos deja Ignacio Álvarez, cuando dice que lo que ofrecen las investigaciones en humanidades son valores. Como el de editar a un escritor como Manuel Rojas cuya obra transpira “la libertad sufrida y disfrutada; la identidad; el crecimiento o la formación de los individuos y también un retrato de la sociedad”, como apunta el académico.

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